2007-09-17

La Union Industrial, las PYMEs, Cavallo y M. de Hoz

[el siguiente es un extracto de un esclarecedor e interesante articulo, cuyo URL se incluye al pie]

José Censabella :

“Albano Harguindeguy quiso impedir la realización de aquel acto en Sportivo América, de octubre de 1980”, recordó el siempre lúcido industrial José Censabella, titular de Sipar, una empresa ubicada en Pérez, al oeste de Rosario y hoy en propiedad de una gran siderúrgica brasileña.
Sostuvo que el entonces ministro del Interior dio instrucciones a las policías provinciales para boicotear la convocatoria de algunos empresarios rosarinos. Pero no se pudo. La consigna: “En defensa de la democracia”, superó todas las previsiones y casi ocho mil personas se llegaron al club ubicado en calle Tucumán y Bulevar Oroño.

“Fue un éxito impresionante”, rememoró uno de los principales referentes a nivel nacional del sector industrial. La clave del éxito estuvo en que “la CONAE, en realidad, sirvió como canal de protesta a toda la sociedad y no solamente para los empresarios. De allí que se denunciaba la represión y la necesidad de volver a la democracia”, subrayó Censabella.

“Siempre quisimos darle un matiz diferente a la Unión Industrial Argentina, especialmente los que veníamos de la producción y del interior. No queríamos ser importadores”, señaló el dirigente en diálogo con este cronista.

Sobre las relaciones con los militares, Censabella indicó que “el acero siempre tuvo color verde en la Argentina, debido a la historia del nacimiento de la producción vinculada con SOMISA, el general Savio y una serie de oficiales de las ramas ingeniería y otras que estaban muy en contacto con la sociedad”.

Aquí el industrial hace una interesante separación: “Una cosa es el militar tropero, como Galtieri, Viola y Videla, y otra muy diferente aquellos que estaban en las fábricas militares, en SOMISA, en los Altos Hornos. Era gente industrialistas y cercanas a las necesidades de la sociedad. Los troperos eran otra cosa”, se lamenta Censabella que también marca el destino de cada uno de estos oficiales. Mientras algunos tuvieron cuentas en Suiza, la mayoría de sus conocidos y que impulsaron el desarrollo, apenas sobreviven de jubilaciones, pensiones o pequeños comercios como heladerías.


También destacó que “este tipo de militares industrialistas fueron los que pusieron las bases de las empresas petroquímicas y siderúrgicas”. Está convencido que “Cavallo hizo mucho más daño que Martínez de Hoz” y en relación al terrorismo de estado, treinta años después, Censabella dice que “costaba creer lo que estaba pasando”.

Le quedó como un estigma que en los años de gobierno de Roberto Eduardo Viola que, dicho sea de paso, también fue comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, alguien muy cercano al ministro Lorenzo Sigaut, le hizo ver lo cerca que estuvo de ser asesinado por los grupos de tareas.
“Ya estaba la orden, la sentencia. Y me salvaron mis amigos de las fabricaciones militares. Hasta ese momento nunca tuve la sensación física que produce la cercanía de la muerte. Ese tipo de militares salvó a mucha gente. Entre ella, a mi”, dice Censabella.

La pregunta que deja es “si alguna vez la política andará por caminos independientes del desarrollo económico. Esa es la gran duda en la historia argentina”, remarcó uno de los más importantes industriales de la región y el país.

http://postalesdelsur.net/ver_archi.php?que_nota=notas308

1 comentario:

ricardo dijo...

Cual era el laburo de Martinez de Hoz antes de ser ministro?
Presidente de Acindar.